GuíaActualizado: septiembre de 2026

Cómo elegir quién va a hacer tu sitio

La respuesta corta

La diferencia entre un sitio que funciona y uno que trae problemas rara vez se ve en el portfolio. Se ve en las respuestas a preguntas que casi nadie hace antes de decidir.

Estas son las que yo respondería si estuviera del otro lado de la mesa: sobre alcance, contenido, SEO, medición, propiedad y qué pasa después de la entrega.

Sobre el alcance: qué incluye exactamente

Los problemas en un proyecto web casi nunca son mala fe: son alcances que quedaron implícitos. Pedí por escrito qué páginas incluye la propuesta, cuántas rondas de revisión hay, y qué queda explícitamente afuera.

Una propuesta seria puede decir 'esto no está incluido' sin incomodarse. Desconfiá más de la que promete todo sin detallar nada.

Sobre el contenido: quién escribe y quién carga

La causa número uno de proyectos que se estiran meses no es el desarrollo: es el contenido que nunca llega. Antes de firmar, aclará tres cosas: quién redacta los textos, quién consigue las fotos, y quién migra el contenido de tu sitio actual.

Si la respuesta es 'eso lo mandás vos', no está mal, pero necesitás saberlo antes: ese trabajo cae en tu semana, no en la del desarrollador. Preguntá también qué pasa con el cronograma si el contenido se demora.

Sobre SEO y medición: qué viene de fábrica

Un sitio nuevo debería incluir por defecto lo básico para que Google lo encuentre y para que vos sepas si funciona. Si algo de esta lista aparece como 'extra', la propuesta cubre solo una parte del trabajo.

  • Título y descripción únicos por página, no el mismo texto repetido en todas
  • Redirecciones desde las URLs de tu sitio actual, para no perder lo que ya rankea
  • Sitemap y robots.txt configurados, que es como Google recorre tu sitio
  • Analytics instalado y verificado: que los eventos de contacto disparen de verdad, no solo que el código esté pegado
  • Datos estructurados del tipo de tu negocio, que ayudan a Google y a la IA a entender qué hacés

Sobre la propiedad: a nombre de quién queda todo

Esta es la pregunta que más gente se saltea y la que más caro sale en libertad: ¿a nombre de quién quedan el dominio, el hosting y el código? He visto negocios que no podían tocar su propio sitio porque el dominio estaba registrado a nombre de un proveedor con el que ya no hablaban.

El dominio tiene que estar a tu nombre desde el día uno, con vos como titular de la cuenta. Los accesos al hosting y al código también. Un buen desarrollador te lo ofrece sin que lo pidas; uno que se resiste te está contando cómo va a ser la relación.

Sobre el después: quién responde cuando algo falla

El sitio se entrega un día, pero vive años. Preguntá qué pasa después: si hay un período de garantía para errores, quién aplica actualizaciones de seguridad, en cuánto tiempo responde si algo se cae, y si vas a poder editar contenido vos o cada cambio pasa por él.

Y la pregunta incómoda que ordena todo: ¿cómo me voy? Si algún día querés cambiar de proveedor, ¿te llevás el sitio completo y funcionando? La respuesta a esa pregunta te dice si estás contratando un servicio o entrando en una dependencia.

Preguntas para llevar a la reunión

  1. 01¿Qué incluye exactamente la propuesta y qué queda afuera?
  2. 02¿Quién escribe los textos y quién consigue las fotos?
  3. 03¿El sitio nuevo redirige las URLs del actual para no perder posiciones en Google?
  4. 04¿Incluye títulos, descripciones, sitemap y analytics verificado, o son extras?
  5. 05¿A nombre de quién quedan el dominio, el hosting y el código?
  6. 06¿Voy a poder editar el contenido yo, o cada cambio pasa por vos?
  7. 07¿Qué pasa el día después de la entrega: quién actualiza y quién responde si algo se rompe?
  8. 08¿Si algún día quiero cambiar de proveedor, me llevo el sitio completo?

Guardá esta lista y repasala sobre tu propio sitio.

Preguntas frecuentes

¿Qué tiene que incluir una propuesta de sitio web?

El alcance por escrito: qué páginas cubre, cuántas rondas de revisión hay y qué cuesta lo que quede afuera. Los proyectos que terminan mal casi nunca son mala fe: son alcances que quedaron implícitos.

¿A nombre de quién tienen que quedar el dominio y el hosting?

Del negocio, siempre. Que un proveedor los administre es normal; que estén a su nombre te deja preso: si la relación termina mal, no podés tocar tu propio sitio.

¿Quién escribe los textos del sitio?

Acordalo antes de firmar: la causa número uno de proyectos que se estiran meses es el contenido que nunca llega. Definí quién redacta, quién consigue las fotos y quién carga todo.

¿Qué pasa después de la entrega?

Preguntalo antes: si hay garantía por errores, quién aplica las actualizaciones de seguridad y en cuánto tiempo responden si algo se rompe. El sitio se entrega un día pero vive años.

Compará propuestas con datos, no con promesas

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