Sobre el alcance: qué incluye exactamente
Los problemas en un proyecto web casi nunca son mala fe: son alcances que quedaron implícitos. Pedí por escrito qué páginas incluye la propuesta, cuántas rondas de revisión hay, y qué queda explícitamente afuera.
Una propuesta seria puede decir 'esto no está incluido' sin incomodarse. Desconfiá más de la que promete todo sin detallar nada.
Sobre el contenido: quién escribe y quién carga
La causa número uno de proyectos que se estiran meses no es el desarrollo: es el contenido que nunca llega. Antes de firmar, aclará tres cosas: quién redacta los textos, quién consigue las fotos, y quién migra el contenido de tu sitio actual.
Si la respuesta es 'eso lo mandás vos', no está mal, pero necesitás saberlo antes: ese trabajo cae en tu semana, no en la del desarrollador. Preguntá también qué pasa con el cronograma si el contenido se demora.
Sobre SEO y medición: qué viene de fábrica
Un sitio nuevo debería incluir por defecto lo básico para que Google lo encuentre y para que vos sepas si funciona. Si algo de esta lista aparece como 'extra', la propuesta cubre solo una parte del trabajo.
- Título y descripción únicos por página, no el mismo texto repetido en todas
- Redirecciones desde las URLs de tu sitio actual, para no perder lo que ya rankea
- Sitemap y robots.txt configurados, que es como Google recorre tu sitio
- Analytics instalado y verificado: que los eventos de contacto disparen de verdad, no solo que el código esté pegado
- Datos estructurados del tipo de tu negocio, que ayudan a Google y a la IA a entender qué hacés
Sobre la propiedad: a nombre de quién queda todo
Esta es la pregunta que más gente se saltea y la que más caro sale en libertad: ¿a nombre de quién quedan el dominio, el hosting y el código? He visto negocios que no podían tocar su propio sitio porque el dominio estaba registrado a nombre de un proveedor con el que ya no hablaban.
El dominio tiene que estar a tu nombre desde el día uno, con vos como titular de la cuenta. Los accesos al hosting y al código también. Un buen desarrollador te lo ofrece sin que lo pidas; uno que se resiste te está contando cómo va a ser la relación.
Sobre el después: quién responde cuando algo falla
El sitio se entrega un día, pero vive años. Preguntá qué pasa después: si hay un período de garantía para errores, quién aplica actualizaciones de seguridad, en cuánto tiempo responde si algo se cae, y si vas a poder editar contenido vos o cada cambio pasa por él.
Y la pregunta incómoda que ordena todo: ¿cómo me voy? Si algún día querés cambiar de proveedor, ¿te llevás el sitio completo y funcionando? La respuesta a esa pregunta te dice si estás contratando un servicio o entrando en una dependencia.
Preguntas para llevar a la reunión
- 01¿Qué incluye exactamente la propuesta y qué queda afuera?
- 02¿Quién escribe los textos y quién consigue las fotos?
- 03¿El sitio nuevo redirige las URLs del actual para no perder posiciones en Google?
- 04¿Incluye títulos, descripciones, sitemap y analytics verificado, o son extras?
- 05¿A nombre de quién quedan el dominio, el hosting y el código?
- 06¿Voy a poder editar el contenido yo, o cada cambio pasa por vos?
- 07¿Qué pasa el día después de la entrega: quién actualiza y quién responde si algo se rompe?
- 08¿Si algún día quiero cambiar de proveedor, me llevo el sitio completo?
Guardá esta lista y repasala sobre tu propio sitio.